No es lo mismo.
La Navidad sin una zambomba, no es igual.
Hasta en la comida navideña anual del vecindario, alguno siempre saca una y se pone a cantar villancicos.
Y a mí, aunque no me guste especialmente, tengo que admitir que forma parte de ese espíritu navideño.
La gente canta, toca las palmas y se lo pasa genial.
Pero, lo que puede que no supieras, es el origen real del instrumento.
Aunque puedas creer que viene de Jerez, en realidad viene del Congo.
Es más, se cree que es una palabra derivada del congoleño «zimbembo», que se refiere a cantos fúnebres.
Pero, entonces, ¿cómo llegó a nuestro país?
Parece que llegó en el siglo XV, cuando los ricos traían esclavos de allí.
Ellos harían sonar la zambomba por San Martín, o los días entre la Navidad y la Epifanía.
Fiestas cristianas que sustituían sus antiguos rituales que realizaban por esas fechas.
Por lo tanto, no podemos atribuirnos el mérito de su creación.
Pero oye, gracias a incorporarlo y mezclarlo con nuestros villancicos, las zambombas (o zambombás) se conocen en muchas partes del mundo.
Esa alegría, esos cantes, ese olor a leña… Lo convierten en algo especial y digno de ver estas Navidades.
Por eso, te propongo venirte a esta escapada que tenemos del 6 al 8 de diciembre en el Puente de la Constitución.
Aquí, además de encontrarte alguna zambomba por la calle mientras visitamos Chipiona, Cádiz y la propia Jerez de la Frontera, tendrás una privada en el restaurante donde almorzaremos ese día.
Así, dará igual cómo esté fuera.
Tú podrás disfrutarla calentito, después de comer, con licores, chupitos, pestiños, mantecados… más bien que nada.
Con la facilidad de sentarte si quieres y levantarte cuando te dé la gana para bailar y cantar.
En caso de que te guste la idea y quieras venirte, antes te recomiendo que leas todo el itinerario.
Lo tienes entero aquí abajo:
¡Pasa un buen fin de semana, nos vemos el lunes!
PD: Se vuelve el lunes 8 porque es fiesta oficial. Así puedes aprovechar esos días en caso de que trabajes y tengas vacaciones.