De esto hace ya unos cuantos años.
Fue el tercer trabajo en el que estuve.
Ya no recuerdo bien cómo fue la conversación ni cómo salió el tema, pero estábamos hablando de las casas, de comprar una, de lo difícil que es elegir…
Yo, por aquel entonces, era un jovenzuelo y veía muy lejos eso de comprarme una.
Pero sí recuerdo un buen consejo que me dio y que aplico cada día.
Sus palabras fueron:
«Para comprar una casa, lo mejor es ir tranquilo: saber bien de qué tipo la quieres, que se ajuste a tu presupuesto, mirar bien la zona, los vecinos, los servicios…
Puedes tardar meses o años, no tengas prisa en eso. Pero cuando encuentres la que te gusta, ve a por ella y no te lo pienses más. Actúa rápido para que no te la quiten».
Sinceramente, estoy muy de acuerdo y tengo eso en mi subconsciente desde entonces.
No hay que ir buscando con prisas. Pero una vez lo encuentras, hay que ir a por ello y no dudarlo más.
Esa indecisión que hace que, otro con las ideas más claras, se adelante y consiga lo que tú querías.
Mira, el otro día estaba con mi mujer de compras, y vio unas chanclas que le gustaron mucho. Llevaba tiempo buscando algo así y las encontró.
Bien, genial. Le dice a la chica que le saque su número, se las prueba y le gusta.
Pero dice que va a seguir mirando en otras tiendas, a ver si ve otra que le guste más, que sea más barata…
Luego, después de estar horas buscando y pateándonos medio centro comercial, volvimos a esa primera tienda para comprar esas primeras chanclas.
Pero entonces ya no quedaban de su número y en ese color jajaja.
Alguien las había comprado en ese rato que estuvimos buscando y buscando por tanta duda.
Así que, al final, se volvió sin chanclas y mosqueada.
Esto también lo veo aquí mucho en la agencia.
Gente que se espera hasta el último momento por si fulanito o venganito viene conmigo, o si me llaman del médico para una cita…
o si esto, o si lo otro… Todo el rato esperando y alargando la decisión.
Y al final, cuando llega el momento, puede que el grupo ya se haya llenado o se haya pasado la fecha límite.
Se quedan en tierra y vienen las caras tristes y las lamentaciones.
Sin embargo, sí que disfrutan todos los que tomaron la decisión cuando tuvieron la oportunidad.
Al final, mi consejo de hoy es que no tengas prisa al buscar algo: una pareja, un coche, unos zapatos… Da igual, lo que sea.
No tengas prisa.
Pero una vez lo encuentras, toma la decisión y ve a por ello.
No sigas dudando y esperando eternamente a ver si se alinean los planetas porque, cuando te hayas decidido, puede que sea tarde.
Y es mucho peor vivir con esa lamentación, que con la confianza de haber tomado una decisión.
Al menos, así lo veo yo personalmente.
Y en caso de que quieras tomar una decisión para llevarte algo que nadie te pueda quitar, algo para disfrutar tú mismo, y estar en lugares que no vas a conocer de otra forma sin salir de casa…
¡Pasa un gran día!
PD: Si quieres cubrirte las espaldas en cualquier destino, siempre puedes contratar el seguro de cancelación que te cubre por si tienes algún problema médico, una cita de operación pendiente que te coincida… Así se te devuelve el dinero del viaje.