Cuando aquí te pueden echar, allí es lo normal

Mira, te cuento una cosa curiosa de Viena.

 

Allí, tomarse un café no es como aquí que como tardes mucho… ya te pueden mirar mal.

 

En Viena, lo de sentarse en un café es casi una forma de vida.

 

De hecho, durante muchísimos años, los cafés vieneses fueron sitios donde la gente iba a leer el periódico, escribir, charlar, discutir de política, quedar con amigos o simplemente estar allí sin que nadie les metiera prisa.

 

Vamos, que no ibas solo a tomarte un café.

 

Ibas a echar la tarde.

 

Y eso, sinceramente, me parece maravilloso.

 

Porque allí se juntaban escritores, músicos, artistas y gente de todo tipo.

 

Tú piensa en esas cafeterías antiguas, con mesas de mármol, camareros vestidos elegantes, tartas, cafés con nombres rarísimos y una tranquilidad que hoy en día cuesta encontrar.

 

Es más, hay una frase muy conocida sobre los cafés de Viena que viene a decir algo así como que allí se consume tiempo y espacio, pero en la cuenta solo aparece el café.

 

Sin embargo, cuando pensamos en esa ciudad, nos puede venir a la mente lo típico de:

Que si los palacios.

Que si la música clásica.

 

Pero a mí estas pequeñas cosas me gustan mucho porque te ayudan a entender mejor la ciudad.

 

Viena no es solo una ciudad para ver monumentos.

 

Es una ciudad para pasearla, entrar en una cafetería y disfrutar del momento tranquilamente.

 

Y precisamente, es una de las ciudades que visitamos en nuestro circuito por Budapest, Viena y Praga.

 

Un viaje muy completo donde ves tres ciudades preciosas, cada una con su estilo, sin tener que estar tú pendiente de vuelos, traslados, hoteles, excursiones y demás historias.

 

Que esa es la gracia.

 

Tú te vienes, disfrutas, haces tus fotos, ves cosas bonitas y nosotros nos encargamos de que esté todo organizado.

 

Así que si te apetecía hacer un viaje por Centroeuropa, este puede ser una muy buena opción.

 

INFORMACIÓN DEL CIRCUITO POR BUDAPEST, VIENA Y PRAGA.

 

¡Pasa un gran día!

 

PD: Y si vas a Viena por tu cuenta, ya sabes. Hay que tomarse un café allí tranquilamente. Sin mirar el reloj, que para eso ya tenemos bastante prisa el resto del año.